Como ganar y conservar a los amigos
 

Objetivos del programa: Proporcionar pautas que nos ayuden a llevarnos bien con los demás. Ayudar a ganar amigos, mediante la puesta en práctica de los consejos que daremos durante el desarrollo del programa. Ayudar a conservar a los amigos y compañeros.
Planes previos al desarrollo del programa: Escribir en trozos de cartulina los enunciados del desarrollo del tema. Cada participante, al referirse al asunto, pondrá el cartel que le corresponde en un lugar previamente asignado, para que todos los asistentes lo puedan ver. También se puede usar un pizarrón, en el cual los diferentes oradores escribirán por turno el enunciado que les corresponda. Sacar copias del "test" para entregarlas a cada uno de los presentes en el momento oportuno. Preparar varias partes especiales. Los oradores deben memorizar sus partes. Para ello hay que entregárselas con suficiente anticipación.
Introducción
Las personas simpáticas y optimistas les caen bien a todo el mundo. Te apuesto a que las conoces a la legua, porque ¡son tan fáciles de distinguir! Siempre tienen una declaración amable para todos, no mortifican a nadie con sus problemas, no sienten rencor ni le tienen envidia a nadie. ¡Parece que la vida les sonriera continuamente!
La gente de que te hablo es ¡conquistadora! ¿La razón de ello? Siempre van derramando alegría. Y no se trata de que su vida sea perfecta. Lo que pasa es que dejan los problemas en casa y salen rebosantes de optimismo. El resultado de todo esto: ¡la conquista de amigos!
¡Tú puedes ser uno de ellos! Y para eso no es necesario que vayas a la universidad ni que tomes cursos especializados. La clave de todo es tener "encanto". Sí, encanto, esa cualidad brillante, intangible y electrizante, que aparentemente a algunos se les dio en cantidades industriales y a otros se los olvidó durante el reparto. A continuación te damos 23 maneras infalibles de adquirir esa cualidad que té permitirá meterte el mundo en el bolsillo.
Desarrollo
Primer orador
1. Prodiga afecto y elogios generosamente. (Ponga el cartel correspondiente en el lugar indicado.) Rara vez se reciben en cantidad suficiente afecto y elogios. Al principio tus amigos se sorprenderán, pero cuando se den cuenta de que eres sincero, ¡les encantará que prodigues elogios! El solo hecho de decir algo agradable ya tiene buen efecto. ¡Pero no hay que mentir! La gente aprecia la sinceridad.
2. Escucha. (Ponga el cartel.) Este es el mejor regalo que podemos hacer, y el más raro, porque saber escuchar es una rareza. De modo que respira profundamente y calla lo tuyo, deja que los demás te lo cuenten primero. Cultiva este hábito y te harás famoso entre tus amigos.
3. No le grites nunca a nadie. (Ponga el cartel.) A menos que trabajes en un lugar que lo requiera: un taller con máquinas ruidosas o un cuartel de bomberos, no le grites nunca a nadie.
4. Trata cortésmente a tus subalternos. (Ponga el cartel.) La descortesía con los subalternos descalifica al que se comporta así, y cuando alguien lo hace, es imposible impedir que los demás piensen mal del que se porta de esa manera. También es agradable y recomendable ser amables con los empleados del supermercado, con el barrendero, con la peinadora y hasta con el chofer del autobús (colectivo). Tú decides si tu manera de tratar a los que te rodean será una experiencia agradable o no. Y, ¿por qué pasar un mal rato cuando es tan fácil evitarlo?
Todos los seres humanos, no importa qué lugar ocupemos, somos hijos de Dios y merecemos un trato especial. Y nosotros como cristianos no debemos hacer acepción de personas. No debemos tratar con más cortesía a los encumbrados que a los humildes.
5. No guardes rencor. (Ponga el cartel.) No hay nada peor que el rencor. Tal vez la envidia y la inquina lo igualen. Además, guardar rencor implica un desgaste innecesario de energía. Mientras conserves sentimientos negativos en tu corazón, no habrá lugar en él para la bondad y la mansedumbre que tan valiosas son para forjar un carácter acorde con la voluntad divina.
El Padrenuestro nos dice: "Perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores". Quiere decir que para que Dios nos perdone, nuestro corazón debe estar libre de rencor.
También Jesús se refirió así con respecto a nuestra actitud hacia nuestros enemigos: "Pero yo les digo: Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen. Así ustedes serán hijos de su Padre que está en el cielo; pues él hace que su sol salga sobre malos y buenos, y manda la lluvia sobre justos e injustos. Porque si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué premio recibirán? Hasta los que cobran impuestos para Roma se portan así. Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? Hasta los paganos se portan así. Sean ustedes perfectos, como su Padre que está en los cielos es perfecto" (Mat. 5:44-48, DHH).
Segundo orador
6. No te jactes de nada. (Ponga el cartel.) Procura por todos los medios posibles de evitar comentarios en público acerca del precio del vestido o el traje que estás usando, o de lo que pagaste en el restaurante donde comiste ayer. A la gente no le gusta la jactancia. Y si lo haces, lo único que conseguirás es poner en evidencia tu propia inseguridad.
7. Ofrece apoyo. (Ponga el cartel.) Por ejemplo, es bueno decir: "Me alegro mucho de que hayas dejado de fumar". "Qué gusto me da que hayas sido promovido en tu trabajo". "Qué bueno que hayas comenzado a ir a pie a tu trabajo". "La beca que recibiste es realmente una gran bendición", etc.
8. Aprende a decir cosas lindas de la gente. (Ponga el cartel.) En una palabra, aprende a "piropear". No es malo hacerlo, ni mucho menos, si se lo hace con gracia y sinceridad. ¡Le alegrarás a cualquiera el día o la década! Una vez un joven me dijo que le encantaba el cabello de mi amiga Josefina, y yo se lo conté. Eso sucedió hace ocho años, y todavía cuando alguien menciona a ese joven, Josefina dice: "iAh, sí! Es el muchacho a quien le encanta mi cabello".
9. Sostén una conversación sin quejarte de nada. (Ponga el cartel.) Los demás notarán que algo falta en tu conversación (el eterno lloriqueo). Nadie se dará cuenta de lo que es, pero les encantará tu conversación, tu optimismo y tu amabilidad. Los triunfadores nunca se quejan.
10. Evita dar la impresión de que tu vida es perfecta. (Ponga el cartel.) Esto, aunque no lo creas, le resulta más desagradable a la gente que tus quejas. Huyen de los perfectos. Jesús dijo: "Por eso, cuando ayudes a los necesitados, no lo publiques a los cuatro vientos, como lo hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles para que la gente hable bien de ellos. Les aseguro que con eso ya tienen su premio. Cuando tú ayudes a los necesitados, no se lo cuentes ni siquiera a tu amigo más íntimo; hazlo en secreto. Y tu Padre, que ve lo que haces en secreto, te dará tu premio" (Mat. 6:2-4, DHH).
11. Tampoco te lamentes demasiado de tu vida. (Ponga el cartel). Sal del pozo y salpica tu conversación con manifestaciones de buen humor. ¡No tomes las cosas tan en serio! Si no lo haces, la gente te esquivará. (Aquí, entre nosotros, no deberían hacerlo, pero con toda seguridad lo harán).
Tercer orador
12. No ridiculices las preferencias de los demás. (Ponga el cartel.) Resiste la tentación de hacerlo, y guárdate el sarcasmo para ti mismo si los demás disfrutan con una música que no te gusta, o sienten atracción por personajes que no aprecias, o si practican una religión que tú sabes es falsa, o si han adquirido cosas que a ti te parecen fuera de lugar.
13. Coopera en vez de estorbar. (Ponga el cartel.) Ayuda a tus compañeros de trabajo cuando puedas y en todo lo que puedas. Creerán que eres una gran persona, y posiblemente hagan lo mismo contigo si se presenta la oportunidad. Pon en práctica el consejo de John Wesley, el consagrado predicador del siglo XVIII cuando dijo:
"Haz todo el bien que puedas, en todas las formas que puedas, en todos los lugares que puedas, y todas las veces que puedas, a toda la gente que puedas, tanto tiempo como puedas".
14. Atrévete a decir lo que corresponde, aunque te rechacen. (Ponga el cartel). A todos nos disgusta el rechazo. Y a veces, cuando decimos algo que es cierto, corremos el riesgo de que nos rechacen. La bella actriz Jacqueline Bisset, por ejemplo, confiesa que es tímida. Otras personas menos atractivas que ella, pero no menos sinceras, no vacilan en admitir, si se presenta la ocasión, que no fuman ni beben, que cuidan de no introducir en sus mentes nada que las rebaje, o que no tienen relaciones sexuales fuera del matrimonio. Si te atreves a decir algunas verdades como ésas, corres el riesgo de que algunos te rechacen, pero no todos lo harán. Atreverse, sin embargo, aun que se corra cierto riesgo, es mejor que callarse y disimular.
15. Pide disculpas. (Ponga el cartel.) Lo mejor que podemos hacer cuando hemos cometido algún error, es decir: "Lo siente me equivoqué". Pocos pueden hacerlo. Sólo lo hacen los cristianos que creen que deben tener sus cuentas arregladas con sus semejantes, para poder tenerlas arregladas con Dios.
16. Pórtate bien en las fiestas. (Ponga el cartel.) No hagas preguntas difíciles como, por ejemplo: "¿Me podría explicar en qué consiste la deuda externa?" Créeme, si alguien estuviera en condiciones de contestarte, te aburrirías a rabiar con la explicación. Habla de lo que conoces; aborda los temas que les interesan a los demás. No hables mal del prójimo con el pretexto de mantener una conversación animada. Para tenerla, es posible que tengas que prepararte previamente por medio de la lectura de libros y revistas interesantes que te ilustren acerca de diferentes temas. Te aseguro que vale la pena hacerlo.
17. ¡Muévete! (Ponga el cartel.) No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy. Si alguien tiene hoy los mismos problemas que tenía hace cuatro años... no es precisamente un triunfador. Además, cuando se te ha pedido un favor, hazlo en el plazo estipulado. Es sumamente desagradable tener que depender de alguien que no se preocupa por hacer las cosas dentro del plazo establecido.
18. No le restes importancia a los problemas emocionales o espirituales de los demás. (Ponga el cartel.) ¿Tienes problemas con algún compañero de trabajo, amigo, hermano de la iglesia, pariente, novio o novia? No te quedes con los brazos cruzados esperando que los problemas se resuelvan solos. Lo mejor es tratar de resolverlos hablando con la persona implicada y siguiendo el consejo bíblico. ¡No dejes pasar el tiempo! La acumulación de resentimiento es perjudicial. Actúa pronto y te lo agradecerán. Del mismo modo, si alguien tiene problemas emocionales o espirituales, y tú le puedes ayudar, hazlo. No dejes pasar la oportunidad de ser útil a tus semejantes.
Cuarto orador
19. ¡Ojo con los préstamos! (Ponga el cartel.) Por más que dispongas de mucho dinero, limítales el crédito inclusive a tus mejores amigos, y sólo presta, si hace falta, una suma de dinero que puedas perder sin perder por eso la amistad de esa persona. Imponte un límite y no lo excedas. Si prestas dinero, y no te lo pueden devolver, perderás la plata, pero no la amistad.
20. No seas antipático. (Ponga el cartel). No sigas el ejemplo de los amigos de Job, que en vez de consolarlo quisieron convencerlo de que él era el culpable de las calamidades que estaba sufriendo. El verdadero consolador acompaña a la persona que sufre y simpatiza con su dolor. No le digas a un amigo ofendido que hay que escuchar las dos campanas, aunque eso sea cierto. Tampoco intentes explicarle cómo se siente el ofensor. No trates de juzgar las intenciones de los demás, porque Jesús nos advierte al respecto: "No juzguen a los demás, para que Dios no los juzgue a ustedes. Pues Dios los juzgará de la misma manera como ustedes juzgan a los demás, y con la misma medida con que ustedes midan, Dios los medirá a ustedes" (Mat. 7:1, 2, DHH).
21. No le des la razón al que se critica a sí mismo. (Ponga el cartel.) Si un amigo te dice que en determinada circunstancia cometió una estupidez, no le digas: "Tienes razón; cometiste una tontería". La gente se critica a sí misma para que la consuelen; pero su situación empeora mucho cuando alguien lo critica o apoya su propia crítica.
22. Abre los regalos en cuanto los recibas. (Ponga el cartel.) Parecería que esto carece de importancia, pero tus amigos quieren averiguar si lo que te regalaron realmente te gustó, y se sentirán heridos si pones a un lado tu regalo y afirmas que lo abrirás más tarde.
23. Hazle a los demás lo que te gustaría que te hicieran a ti. (Ponga el cartel.) Esta es la regla de oro que Jesús le dio a sus discípulos (Luc. 6:31). Es la clave de las buenas relaciones con nuestro prójimo. Si la observamos, seremos las personas más agradables, más populares, más simpáticas y más apreciadas de la tierra.
No es fácil cumplir esta regla, porque el yo se manifiesta en casi cada acto de nuestra vida; pero tenemos que someterlo a la voluntad de Dios y amar a nuestro prójimo así como nos amamos a nosotros mismos. Noten que la regla no dice que hagamos todo lo que el prójimo desearía que hiciéramos, sino que lo tratemos como nos gustaría que nos trataran a nosotros. A veces tendremos que negarnos a nosotros mismos para lograrlo; sacrificar algún deseo; darle prioridad a alguien. Pero vale la pena hacerlo porque indudablemente nos beneficiará.
Test para verificar cómo estamos con respecto a estos consejos.
(Calificar cada inciso de 1 a 10, de acuerdo a cómo se actúa en cada caso).
1. Imparto elogios y afecto sinceramente
2. Alabo sinceramente lo bueno de los demás
3. Sé escuchar los problemas de los demás
4. Puedo mantenerme calmado y sin gritar, no importa en que situación esté
5. Soy amable y cortés con mis subalternos
6. Trato a mis subalternos con el respeto que merecen
7. No le guardo rencor a los que me ofenden
8. Amo a mis enemigos, conforme al mandato de Dios
9. No me jacto, ni digo grandezas acerca de mí mismo
10. No ando pregonando mis triunfos
11. Expreso mi alegría por los triunfos de los demás
12. Alabo en los demás las cosas lindas que tienen o hacen
13. No acostumbro quejarme durante mis conversaciones
14. Evito dar la impresión de que soy perfecto
15. No me lamento de la suerte que he tenido en la vida
16. No ridiculizo ni los gustos, ni las opiniones ni las adquisiciones de los demás
17. Ayudo a los demás en lo que está a mi alcance
18. No temo opinar, aunque mis opiniones no sean populares, pero lo hago con tacto
19. Pido disculpas cuando me equivoco
20. En mis conversaciones abordo temas que les resultan interesantes a los demás
21. No dejo para mañana lo que puedo hacer hoy
22. Resuelvo mis problemas con los demás en el menor tiempo posible
23. Siempre que puedo, trato de ayudar al que está en problemas
24. Si presto dinero, lo hago pensando en que la amistad es más importante que la plata
25. No le echo en cara sus errores a nadie
26. No apoyo al que se critica a sí mismo
27. Abro los regalos que recibo en cuanto me los entregan
28. Practico la regla de oro
Total-
Sume todos los puntos obtenidos, y coteje el resultado con la siguiente tabla:
Entre 250 y 260 puntos Excelente
Entre 200 y 249 puntos Muy bueno
Entre 170 y 199 puntos Bueno
Entre 110 y 169 puntos Regular
Entre 0 y 109 puntos Malo
(Nota para el director Este es un test personal. Los participantes lo completarán durante la reunión, y después podrán llevarlo a su casa para examinarlo detenidamente con el fin de saber en qué tienen que mejorar. Nadie necesita poner su nombre.)
Conclusión
Hemos examinado 23 reglas que, si las observamos, nos darán éxito en nuestras relaciones sociales. Las Sagradas Escrituras nos dicen: "Ustedes son la sal de este mundo. Pero si la sal deja de salar, ¿cómo podrá recobrar su sabor? Ya no sirve para nada, así que se la tira a la calle y la gente la pisotea. Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad que se encuentra en lo alto de un cerro no se puede esconder. Ni se enciende una lámpara con el fin de ponerla debajo de un cajón; antes bien, se la pone en alto para que alumbre a todos los que están en la casa. Del mismo modo, procuren ustedes que su luz brille delante de la gente, para que, viendo el bien que ustedes hacen, todos alaben a su Padre que está en el cielo" (Mat. 5:13-16, DHH).
Estos versículos nos dicen que nosotros, los cristianos, debemos ser sal, luz y lámpara para todos los que nos rodean. Quiere decir que no debemos observar estas 23 reglas sólo para tener éxito en nuestra vida social, sino porque somos discípulos de jesús y queremos poner sabor en la vida de nuestros semejantes y alumbrar el camino de todos.
¿Qué resultado ha dado tu test? ¿Qué nivel alcanzaste? Si fue excelente, felicitaciones; sigue esforzándote. Pero si fue menos que eso, quiere decir que todavía hay cosas en tu comportamiento que debes corregir. Dios quiera que tú seas sal, luz y lámpara en tu vida. ¿Estás trabajando para lograrlo? ¿Le pides ayuda a Dios para alcanzar a los que te rodean con el fin de darle sabor a sus vidas y alumbrarles el camino? Si deseas alcanzar la excelencia, te invito a orar conmigo. (Oración de pie.)

 

 

   
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