I UNA ADECUADA TEOLOGÍA
1. UN HERALDO. Marcos 16:15,16
2. UN TESTIGO. Lucas 24:45,48
3. UN ENVIADO. Juan 20:20,21
4. UN DISCIPULO. Mateo 28:18/20
II. UNA ADECUADA MOTIVACIÓN
1. La motivación es un poderoso recurso (Engstrom). Es el deseo que controla la energía de una persona para lograr los objetivos que suplen sus propias necesidades.
2. Un adecuado clima para la motivación: Estabilidad-Trabajo en equipo-Confianza-Desafío o visión-Innovación
III. UNA ADECUADA ESTRATEGIA
1. Reclutar personas seleccionadas.
2. Tiempo y energía para capacitar voluntarios receptivos.
3. Integrar los individuos a grupos pequeños.
4. Reconocer logros e intentos.
5. Tener líneas claras de comunicación.
6. Cada nuevo discípulo colabora y coopera con uno de más experiencia.
IV UN ADECUADO COMPROMISO
1. Es un mandato bíblico.
2. Trae alegría al corazón de Dios.
3. Es la respuesta del corazón humano al amor a Dios.
4. Es alimento para la vida espiritual.
5. Somos parte integrante y activa de un mismo cuerpo.
6. Nos vincula con la segunda venida de Cristo.
CONCLUSIÓN
Diferencia entre un miembro y un discípulo
Ser miembro es fácil, ser un discípulo es más difícil. ¿Quién está dispuesto a arriesgar y ser un discípulo?
El miembro espera panes y peces; el discípulo es un pescador. El miembro busca crecer; el discípulo, reproducirse.
El miembro se gana; el discípulo, se hace. El miembro busca comodidad; el discípulo, servir.
El miembro gusta del halago; el discípulo del servicio y sacrificio. El miembro entrega parte de sus cosas; el discípulo toda la vida.
El miembro espera una tarea; el discípulo asume su responsabilidad. Uno murmura y reclama, el otro se niega a sí mismo.
El miembro es condicionado por las circunstancias; el discípulo las aprovecha. El miembro reclama que lo visiten; el discípulo, visita.
El miembro suma, el discípulo multiplica. Los discípulos de la iglesia primitiva trastornaron el mundo, los miembros de hoy son trastornados por el mundo.
El miembro cuida su estaca; el discípulo ensancha su tienda. El miembro hace hábito; el discípulo rompe los moldes.
El miembro quiere ganar el cielo; el discípulo busca ganar a otros para el cielo. El miembro predica; el discípulo hace discípulos.
El miembro espera un reavivamiento; el discípulo es parte de él. El miembro es valioso; el discípulo es indispensable.
El miembro dice: “¡OJALÁ!” el discípulo: “HEME AQUÍ”
Bruno A. Raso
Unión Austral
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