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ESCUELA SABATICA
Archivo de Escuelas Sabáticas. Guías de Estudio de la Biblia, Estudio sistemático de la Palabra de Dios. Lecciones de Escuela Sabática.
  • Lección 11 Para el 13 de marzo de 2010: El fruto del Espíritu es justicia
    Sábado 6 de marzo

    LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA:
    Mateo 23:25-28; Romanos 3:28; 8:4; 10:3; Gálatas 3:6; 1 Juan 2:3-6; 5:1-3.

    PARA MEMORIZAR:
    “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados” (Mat. 5:6).

    LA SEMANA PASADA terminamos nuestro estudio de los nueve aspectos del fruto del Espíritu (Gál. 5:22, 23). Las próximas semanas estudiaremos dos más: “Porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, justicia y verdad” (Efe. 5:9). En este versículo Pablo repite la referencia a la “bondad”, pero añade la justicia y la verdad. Esta semana consideraremos qué es la “justicia”.

    Entendemos la justicia de dos maneras. La primera es la justicia imputada de Cristo, que es lo que Jesús hizo por nosotros, la justicia que nos cubre y que es nuestro pasaporte al cielo. La segunda es la justicia impartida de Cristo, que es lo que él hace en nosotros, por medio del Espíritu Santo, para modelarnos a su imagen. Entendida de este modo, la justicia tiene dos componentes inseparables, aun cuando todo es realmente una sola: la justicia de Cristo, sin la cual no tendríamos esperanza de salvación.

    Domingo 7 de marzo: LA NECESIDAD DE JUSTICIA

    “Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley” (Rom. 3:28). “Porque Jehová es justo, y ama la justicia; el hombre recto mirará su rostro” (Sal. 11:7). “Abominación es a Jehová el camino del impío; mas él ama al que sigue justicia” (Prov. 15:9). “Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia, y por cuya herida fuisteis sanados” (1 Ped. 2:24). “Para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu” (Rom. 8:4). “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mat. 6:33). “Si sabéis que él es justo, sabed también que todo el que hace justicia es nacido de él” (1 Juan 2:29).

    Refiriéndote a los textos transcriptos arriba, responde a las siguientes preguntas:
    1) Si no podemos ser justificados por la ley, entonces, ¿cómo somos justificados?
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    2) Aunque sabemos que Dios odia el pecado, pero ama al pecador, ¿qué conclusiones erróneas debemos evitar?
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    3) ¿Qué significa: “Que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros”? ¿Podemos alguna vez cumplir la ley lo suficientemente bien como para satisfacerla? ¿O Pablo quiere decir otra cosa? Si es así, ¿qué es?
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    4) ¿Cómo deberían ser cambiadas nuestras vidas cuando buscamos primero el reino de Dios y su justicia?
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    5) ¿Qué significa “hacer justicia”? ¿Podemos ser justos sin hacer justicia? Justifica tu respuesta.
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    Lunes 8 de marzo: JUSTICIA CAS ERA

    “Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios” (Rom. 10:3). ¿De qué crees que está hablando Pablo aquí? ¿De quién está hablando, y cómo podrían haber tratado esas personas de establecer su “propia justicia”? Dada la naturaleza humana, ¿por qué eso es imposible, de todos modos?
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    Una actividad “hazlo tú mismo” es aquella en la que una persona hace algo (como el trabajo en madera o reparaciones domésticas) sin adiestramiento o ayuda profesional. En su sentido más amplio, es una actividad en la cual uno hace algo por sí mismo o por propia iniciativa. A veces nos referimos a una persona especialmente exitosa como un hombre o una mujer que se hicieron a sí mismos. De acuerdo con la Biblia, sin embargo, un enfoque de “hazlo tú mismo” respecto de la verdadera justicia es imposible. No hay nada que podamos hacer por nosotros mismos, no importa cuánto tratemos de hacerlo, para ser justos delante de Dios. Nuestra justicia es como “trapo de inmundicia” (Isa. 64:6). En realidad, procurar hacernos justos a nosotros mismos a menudo conduce al resultado opuesto.

    Lee Mateo 5:20 y 23:25 al 28. ¿De qué modo Jesús destaca el problema que proviene de aquellos que procuran hacerse justos a sí mismos?
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    Lo que es vital que comprendamos los cristianos es cuán totalmente dependientes somos de Cristo para tener justicia. Lo que nos hace santos ante Dios es lo que Cristo ha hecho por nosotros, no lo que nosotros hacemos. El momento en que alguien pierde de vista esta verdad, es muy fácil que surja la justicia propia, junto con el orgullo y la corrupción interior. Los escribas y los fariseos fueron excelentes ejemplos de cómo ocurre esto. Tan preocupados estaban con sus actos externos de piedad, que perdieron de vista lo que realmente importa.

    ¿De qué modos podrías ser culpable del mismo pecado que el de los escribas y los fariseos? ¿Cómo podría esta trampa ser más sutil de lo que pensamos?

    Martes 9 de marzo: CRISTO, NUESTRA JUSTICIA (Rom. 5:17)

    Lee Romanos 5:17 al 19, y resume en tus propias palabras lo que Pablo está diciendo aquí. ¿De qué modo estamos condenados, y cómo llegamos a ser justos?
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    Si la justicia de Jesús es un regalo, ¿cómo la obtenemos? Gál. 3:6; Sant. 2:23.
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    En Romanos 5:19, nota el énfasis en la desobediencia y en la obediencia. La desobediencia de un hombre, Adán, llevó a que todos nosotros fuésemos pecadores. Esta es una enseñanza bíblica básica. El pecado de Adán produjo la caída de la raza humana. Todos y cada uno de nosotros, cada día de nuestras vidas, vivimos con los resultados de ella. Ninguno es inmune.

    Sin embargo, el mismo versículo, también habla de la obediencia. ¿De quién? Por supuesto, la obediencia de Cristo, que es el único que tiene la justicia necesaria para la salvación, la justicia que se da a todos los que “reciben la abundancia de la gracia”. En realidad, en el mismo versículo, Pablo dice que los que reciben esta gracia obtienen el “don de la justicia”. Nota, es un don. Como un regalo, no debe ser merecido ni ganado. En el momento en que es ganado, o merecido, ya no es más gracia (Rom. 4:4).

    No obstante, no es un regalo universal. La justicia de Cristo no se otorga automáticamente a todos (Rom. 5:17). Pablo es claro: viene solo a aquellos que la reciben; es decir, se da a aquellos que la reclaman por fe: tal como Abraham, quien creyó a Dios, y le fue “contado por justicia” (Gál. 3:6).

    ¿Comprendes realmente lo que significa ser salvo por fe? ¿Cuán bien captas la idea de que es solo la justicia de Jesús, acreditada a ti por la fe, lo que te permite ser justo y estar justificado ante Dios? ¿Qué puedes hacer para comprender mejor esta provisión maravillosa, el fundamento del evangelio?

    Miércoles 10 de marzo: JUSTICIA Y OBEDIENCIA (1 Juan 2:29)

    Aunque nos cubre la justicia de Cristo, esa justicia debe revelarse en nuestras vidas. La justicia no es solo una declaración legal. También llega a ser una realidad en la vida de la persona que la tiene. Cuán cuidadosamente deberíamos escuchar las palabras de Juan: “Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo” (1 Juan 3:7).

    ¿Acerca de qué podríamos ser engañados con respecto a lo que significa ser justo?
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    La justicia es el fruto del Espíritu que está conectado con la obediencia. Para algunas personas, la obediencia es inconsistente con la salvación por la fe. A veces se puede escuchar: “Ahora que has aceptado a Jesús como tu Salvador, ¿no lo aceptarás como el Señor de tu vida?” La implicación parece ser que nuestra obediencia a la voluntad de Dios y nuestra salvación son problemas separados. Eso es una grave y mala interpretación de lo que es la salvación. Juan escribió que vivir una vida justa es un indicador verificable de aquellos que tienen la salvación.

    Lee 1 Juan 2:3 al 6. ¿Qué es lo que Juan destaca aquí?
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    Cuando se plantea el tema de la obediencia, no es inusual que alguien señale que no somos salvados por las obras. Aunque no puede haber duda de que la obediencia de Lucifer a la voluntad de Dios no lo puso en el cielo, debemos recordar que fue su desobediencia lo que hizo que fuera expulsado de allí. Lo mismo puede decirse de Adán y Eva. Su obediencia no los puso en el Jardín del Edén, pero fue su desobediencia a la voluntad de Dios la que hizo que fueran puestos afuera del Jardín.

    “La justicia es la práctica del bien, y es por sus hechos por lo que todos han de ser juzgados. Nuestros caracteres se revelan por lo que hacemos. Las obras muestran si la fe es genuina o no” (PVGM 254).

    ¿Cuán bien manifiestas el fruto de justicia en tu vida? ¿Qué prácticas podrías necesitar abandonar que están impidiendo el fruto de justicia en tu vida? (Ten cuidado de no tratar de racionalizarlas para hacerlas desaparecer.)

    Jueves 11 de marzo: LA VIDA JUSTA

    “Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios; y todo aquel que ama al que engendró, ama también al que ha sido engendrado por él. En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios, y guardamos sus mandamientos. Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos” (1 Juan 5:1-3).

    ¿De qué manera vincula Juan el amor a Dios, con el amor que tienen los demás feligreses, y con guardar los mandamientos? ¿Por qué uniría él todos estos elementos?
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    “El hombre que trata de guardar los mandamientos de Dios solamente por un sentido de obligación –porque se le exige que lo haga– nunca entrará en el gozo de la obediencia. Él no obedece. Cuando los requerimientos de Dios son considerados como una carga porque se oponen a la inclinación humana, podemos saber que la vida no es una vida cristiana. La verdadera obediencia es el resultado de la obra efectuada por un principio implantado dentro. Nace del amor a la justicia, el amor a la ley de Dios. La esencia de toda justicia es la lealtad a nuestro Redentor. Esto nos inducirá a hacer lo bueno porque es bueno, porque el hacer el bien agrada a Dios” (PVGM 70; la cursiva fue añadida).

    Y ¿qué mejor forma de inspirar en nosotros un deseo de ser leal a Dios que por medio de la contemplación de su increíble sacrificio en la cruz en nuestro favor? No hay poder en decir a la gente que tiene que guardar la ley. El poder viene al señalar a la gente a Jesús y su muerte sustitutiva en nuestro favor. El poder viene al permitir que los pecadores sepan que sus pecados pueden ser perdonados mediante Jesús, y que pueden estar perfectos ante Dios cubiertos con el manto de la justicia de Cristo.

    El amor a Dios, y no el temor al infierno y la condenación, debería ser el poder que motiva nuestras vidas, y nada nos impulsará más a amar a Dios que concentrarnos en la cruz, y las riquezas y promesas que son nuestras por intermedio de ella.

    ¿Realmente amas a Dios? Si es así, ¿cómo lo sabes? (¿Podrías estar engañándote a ti mismo?) ¿Qué haces o dices que revela la realidad de este amor? En otras palabras, ¿qué evidencia hay de que este amor es real?

    Viernes 12 de marzo

    PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
    “No es suficiente que creamos que Jesús no es un impostor, y que la religión de la Biblia no consiste en fábulas arteramente compuestas. Podemos creer que el nombre de Jesús es el único nombre debajo del cielo por el cual el hombre puede ser salvo, y sin embargo, no hacer de él, por la fe, nuestro Salvador personal. No es suficiente creer la teoría de la verdad. No es suficiente profesar fe en Cristo y tener nuestros nombres registrados en el libro de la iglesia. ‘El que guarda sus mandamientos, permanece en Dios, y Dios en él. Y en esto sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado’. ‘Y en esto sabemos que nosotros le conoceremos, si guardamos sus mandamientos’ (1 Juan 3:24; 2:3). Esta es la verdadera evidencia de la conversión. No importa cuál sea nuestra profesión de fe, no nos vale de nada a menos que Cristo se revele en obras de justicia” (PVGM 254).

    PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
    1. ¿Cómo podemos evitar la trampa del legalismo, de pensar que nuestras obras nos salvarán, o la trampa de la gracia barata, de pensar que nuestras obras no tienen nada que ver con nuestra salvación? ¿Cómo llegamos a un equilibrio correcto aquí? ¿Hacia qué cuneta te sueles inclinar más, a la de la gracia barata, o a la del legalismo?

    2. ¿Cuál es el peligro inherente de que nuestras vidas sean motivadas por el deseo de hacer buenas obras? ¿Hacia qué puede conducir esto, y cómo podemos evitarlo?

    3. Piensa en una persona que conoces que parece ser “justa”. ¿Cómo es esta persona? ¿De qué manera actúa? ¿De qué modo trata a la gente? ¿De qué habla esta persona? ¿Qué puedes aprender de esta persona?

    4. Tendemos a pensar en la justicia en términos individuales, lo cual es correcto. Pero ¿no hay también un elemento comunitario? ¿Puede la comunidad de nuestra iglesia ser “justa”? Si es así, ¿cómo? ¿Cómo se vería la comunidad de una iglesia justa? ¿De qué modo se compara tu iglesia con el ideal que recién tenías en la mente?

    5. Si la salvación por la fe significa más que meramente hacer una profesión de fe en Cristo y tener nuestros nombres registrados en la lista de la iglesia, entonces, ¿qué significa realmente? ¿Qué es “fe” en el sentido bíblico del término?
  • Lección 10 Para el 6 de marzo de 2010: El fruto del Espíritu es templanza
    Sábado 27 de febrero

    LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA:
    Jueces 13 al 16; 1 Corintios 9:24-27; Filipenses 4:8; Colosenses 3:1-10; Hebreos 12:1, 2; 1 Juan 2:15, 16.

    PARA MEMORIZAR:
    “Sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado” (1 Cor. 9:27).

    AUNQUE LA TEMPLANZA (a veces traducida como “dominio propio”) es el último fruto del Espíritu en la lista de Pablo en Gálatas 5:22 y 23, no por eso es el menor. Bien podría haber sido el primero, porque desempeña un papel importante en la maduración del fruto del Espíritu. Podría haberse dicho que el dominio propio o templanza es el cemento que mantiene unidas todas las otras cualidades.

    Como todo otro fruto del Espíritu, la templanza es un don de la gracia. Ha sido llamada “la gracia disciplinada”: gracia porque es gratuito, disciplinada porque hay algo que tenemos que hacer.

    El dominio propio o templanza puede sonar negativo, pero es una parte integral de la gracia misma. Si no nos controlamos a nosotros mismos –nuestros sentimientos, nuestros apetitos, nuestros impulsos–, entonces ellos nos controlan a nosotros. Por lo tanto, o es dominio propio bajo la gracia y el poder del Espíritu Santo, o es ser controlado por alguna otra persona o cosa. En última instancia, nosotros decidimos.

    Domingo 28 de febrero: LA PARADOJA DEL DOMINIO PROPIO (Fil. 2:12, 13)

    Los sinónimos de templanza incluyen el dominio propio, la autodisciplina, la fortaleza de la mente, y el poder de la voluntad. Este fruto del Espíritu abarca mucho más que refrenar a los cristianos de hacer lo que está prohibido, sino que incluye capacitarse para hacer lo que es bueno.

    Primera de Juan 2:15 y 16 nos amonesta a mantenernos alejados de tres deseos negativos. ¿Cuáles son? Pero ¿cómo se manifestarán en nuestras vidas si no somos cuidadosos?
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    Filipenses 4:8 enumera lo que debería ser el foco de la vida cristiana. ¿Cuáles son estas cosas? Hacer lo que Pablo dice aquí, ¿cómo nos protegerá de los peligros enumerados en 1 Juan 2:15, 16?
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    En la vida cristiana hay cosas que debemos hacer y otras que no debemos hacer. Hay una lucha constante contra el yo, contra la carne, contra los caminos del mundo. En Romanos 7:15 al 18, Pablo habla acerca de la lucha entre lo que él sabe que debe hacer y lo que él está tentado a hacer. Sin embargo, en Romanos 8:1, nos da la respuesta: “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu”.

    Él anima a caminar en el Espíritu. Una vida sin el Espíritu no puede, por sí misma, desarrollar el fruto del Espíritu. Aunque tenemos la voluntad, Pablo dice que no tenemos el poder. La respuesta al dilema del capítulo 7 no es cuándo podemos vencer sino cómo. Y el cómo se encuentra por medio de la fe en Jesús. Nos entregamos a Jesús, reclamamos su justicia, y ya no estamos condenados; nos rendimos a él y escogemos andar en el Espíritu; elegimos seguir su voluntad reclamando el cumplimiento de sus promesas de victoria. La clave es aferrarse a sus promesas; de allí viene el poder. No podemos hacerlo solos. Tenemos que hacer la elección consciente de vencer en su nombre. La lucha es tanto vertical (buscar su poder por la fe) como horizontal (batallar contra los clamores de la carne). Necesitamos hacer ambas cosas.

    Lunes 1º de marzo: JOSÉ Y LOS RESULTADOS INMEDIATOS DE LA JUSTICIA

    Traicionado por su propia familia y vendido como esclavo, José tenía muy buenas razones para dudar del amor, del cuidado, y aun de la existencia del Dios del que había aprendido desde la niñez. Sin embargo, eso no es lo que hizo.

    Lee Génesis 39:7 al 20. En estos versículos, ¿dónde encontramos la clave del porqué José actuó como lo hizo?
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    ¿De qué modo fue “recompensado” José por rehusarse a ceder a la tentación? Gén. 39:20. Fue falsamente acusado y arrojado a la prisión.
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    Este es un punto importante para recordar. ¿Podemos esperar que nuestra determinación de hacer lo que es correcto, sin importar cuál sea el costo, significará que las cosas saldrán bien para nosotros a corto plazo? ¿Qué diremos de las personas que perdieron sus trabajos, sus cónyuges, sus familias, en realidad aun sus vidas, porque rehusaron entrar en componendas con el pecado? Tenemos ejemplos de esto en la Biblia y, tal vez, tú conozcas personas que han pasado por algo similar. O tal vez, tú mismo atravesaste por esto. Al final, si José hubiese pasado el resto de su vida pudriéndose en la cárcel, ¿crees que, de todos modos, hizo lo correcto?

    “Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna” (Gál. 6:8). ¿Qué nos está diciendo este texto? ¿Qué cosas se ponen en contraste? ¿Qué es lo que está en juego? ¿Por qué, entonces, el problema es de la máxima importancia? ¿De qué modo lo que escribe Pablo aquí nos ayuda a comprender por qué, no importa cuáles sean los resultados inmediatos, José hizo lo correcto?
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    Martes 2 de marzo: SANSÓN Y LOS FRUTOS DEL FRACASO

    En Jueces 13 al 16, la Biblia registra la historia de Sansón. Lee estos capítulos (en la medida que lo permita el tiempo), recordando la idea del dominio propio y la temperancia. Hay muchas lecciones que podemos aprender de su ejemplo. Cuán trágico es que con tantos dones y tantas posibilidades se desviara tan fácilmente.

    “En su peligro, Sansón dispuso de la misma fuente de fortaleza que tuvo José. Pudo elegir a voluntad lo correcto o lo erróneo; pero en vez de aferrarse de la fortaleza de Dios permitió que las indómitas pasiones de su naturaleza ejercieran un dominio pleno. Las facultades de razonamiento se pervirtieron, se corrompió su moral. Dios había llamado a Sansón a un cargo de gran responsabilidad, honra y utilidad, pero primero debía aprender a gobernar mediante el aprendizaje previo de la obediencia a las leyes de Dios. José era un ser moral libre. El bien y el mal estaban delante de él. Podía elegir el sendero de la pureza, la santidad y la honra, o la senda de la inmoralidad y la degradación. Eligió el camino correcto, y Dios lo aprobó. Sansón, ante tentaciones similares que él mismo había buscado, dio rienda suelta a la pasión. Encontró que la senda en que había entrado terminaba en vergüenza, desastre y muerte. ¡Qué contraste con la historia de José!”.–“Comentarios de Elena G. de White” (CBA 2:1001).

    Lee Jueces 13:24, 25. Considerando lo que sabemos de Sansón, ¿qué mensaje y advertencia importantes se encuentran en este pasaje?
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    A pesar de su potencial, Sansón permitió que sus pasiones vencieran todo lo bueno que tenía. ¿Quién no ha luchado con la realidad de este conflicto? La Gran Controversia no es solo un símbolo; describe la batalla entre Cristo y Satanás, no como un conflicto cósmico en el cielo, sino también en cada ser humano. Aunque Cristo preparó el camino para que todos compartieran su victoria, la batalla por nuestro corazón y nuestra carne se desarrolla, en realidad, en nuestro corazón y nuestra carne. Es cierto, Cristo ganó todo por nosotros. Pero constantemente tenemos que escoger reclamar su victoria y, por las elecciones que hacemos, estamos decidiendo por un bando u otro en la Gran Controversia.

    ¿Cómo estás experimentando la realidad del gran conflicto en tu propio corazón y tu propia carne? ¿Qué elecciones estás haciendo? ¿Cómo te muestran estas elecciones de qué lado, realmente, estás?

    Miércoles 3 de marzo: LA LARGA CARRERA DE PABLO

    “¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado” (1 Cor. 9:24-27).

    Lee cuidadosamente y con oración las palabras de Pablo a los corintios, copiadas arriba. Nota cuánto habla acerca de sí mismo y sus luchas. Debería sernos de consuelo ver que aun un fiel cristiano como Pablo, uno de los verdaderos gigantes de la fe, tuvo que luchar con el yo, con el pecado, con la carne. No estamos solos en nuestra batalla. El cielo estará lleno de personas que conocieron los clamores de la carne.

    Sobre la base de los textos copiados arriba, responde a las siguientes preguntas:
    1) ¿Qué analogía usa Pablo para ayudarnos a comprender la batalla con el yo y el pecado, que todos tenemos? ¿Cuáles son las diferencias vitales, sin embargo, entre la analogía y la realidad a la que Pablo se está refiriendo?
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    2) ¿Cuánta confianza tenía Pablo con respecto a la carrera en la que se encontraba? ¿De dónde provenía su confianza? ¿Por qué deberíamos tener la misma confianza?
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    3) Aunque Pablo muestra confianza, él también es consciente de la posibilidad del fracaso. ¿Cómo lo describe él, y cuál es la solución que da? ¿De qué manera su respuesta coincide con el tema de esta semana?
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    Jueves 4 de marzo: CÓMO CRECER EN DOMINIO PROPIO

    “Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante” (Heb. 12:1). Pablo aquí usa otra vez la analogía de la carrera. ¿Cuáles son algunos de los “pesos” que encuentras que te frenan?
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    Lee Colosenses 3:1 al 10. Estos versículos nos dan reglas para una vida santa como personas nuevas en Cristo. De estos versículos aprendemos varias cosas importantes que debemos hacer para crecer en el dominio propio de nuestras vidas. ¿Qué encuentras enumerado allí, y cómo puedes aplicarlos a tu propia vida de manera que te ayude a obtener la victoria sobre el pecado que nos estorba tan fácilmente?
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    Cada habilidad debe ser practicada. El dominio propio no aparece en un día. Viene con aciertos y errores, con éxitos y fracasos, al tratar de practicarlo día tras día. “Pelea la buena batalla de la fe” (1 Tim. 6:12); “No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús” (Fil. 3:12).

    No te pongas constantemente en lugares donde se prueben tus debilidades, donde tus impulsos más difíciles de controlar estarán en la línea de fuego de la tentación. Debemos evitar aun la apariencia del mal (1 Tes. 5:22). “Sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne” (Rom. 13:14).

    ¿Cuáles son algunas áreas de tu vida en las que definidamente te está faltando dominio propio? ¿Por qué a veces es más fácil ganar la “victoria” sobre comer un postre que ganar la victoria sobre un espíritu de amargura y resentimiento? ¿Qué cambios puedes hacer que te ayudarán a tener más dominio propio?

    Viernes 5 de marzo

    PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
    Lee en Patriarcas y profetas, el capítulo “Sansón”, pp. 603 a 613.

    “La promesa que Dios hizo a Manoa se cumplió a su debido tiempo con el nacimiento de un hijo, que fue llamado Sansón. A medida que el niño crecía, se hacía evidente que poseía extraordinaria fuerza física. Sin embargo, como bien lo sabían Sansón y sus padres, esta fuerza no dependía de sus firmes músculos, sino de su condición de nazareo, simbolizada por su pelo largo.

    “Si Sansón hubiera obedecido los mandamientos divinos tan fielmente como sus padres, habría sido su destino más noble y más feliz. Pero sus relaciones con los idólatras lo corrompieron. Como la ciudad de Sora estaba cerca de la región de los filisteos, Sansón trabó amistades entre ellos. Así se crearon en su juventud intimidades cuya influencia entenebreció toda su vida. Una joven que vivía en la ciudad filistea de Timnat conquistó los afectos de Sansón, y él decidió hacerla su esposa. La única contestación que dio a sus padres temerosos de Dios, que trataban de disuadirle de su propósito, fue: ‘Esta agradó a mis ojos’. Los padres cedieron por fin a sus deseos, y la boda se efectuó” (PP 606).

    PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
    1. G. Gordon Liddy fue uno de los conspiradores de Watergate. Liddy terminó en la cárcel por este escándalo, que sacudió a los Estados Unidos en la década de 1970. Una vez, Liddy invitó a una señorita a un restaurante para una actividad criminal. Durante la conversación, ella le preguntó cómo podía saber que él no la entregaría si fuera descubierto. A fin de probarle su dominio propio, Liddy puso su dedo sobre una vela encendida en la mesa, y lo sostuvo allí hasta que su carne comenzó a quemarse. Quería mostrarle a la señorita su autocontrol. ¿De qué modo esta clase de dominio propio se compara con el fruto del Espíritu que consideramos esta semana? ¿Hay algo noble y valioso en esta clase de autocontrol? El dominio propio y la autodisciplina ¿son siempre buenos?

    2. ¿De qué maneras el dominio propio puede llegar a ser un medio para el fanatismo? ¿Cómo podemos evitar hacer del dominio propio una forma de legalismo?

    3. ¿Conoces a alguien que está sufriendo por causa de exhibir dominio propio como José y por eso está enfrentando algunas consecuencias difíciles? ¿Cómo pueden ustedes, como clase o como individuos, ayudar a esta persona a pasar esos momentos difíciles?

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